POETA MARINERO

A un pintor
A un poeta
A un amigo
En el fondo oscuro de tu alma
nueva, se dibujan las huellas repe-
tidas de tu carabela de oro, capitán;
marinero de fe y de sueño conquista-
dor del extraño continente que allá,
en el borde del mundo
se hunde a cada
crepúsculo en una teoría de angustias
infinitas…
de adioses…
de esperan-
zas…
de nostalgias…
todo viejo en
la brújula nueva de tu corazón,
derramado so-
bre la paleta magnífica de una páli-
da primavera leve, sacrificada en
sus entrañas de sublime y vivifica
materia de fuego.
Mientras tanto,
Dios esparce por el
Universo su irónico e
ininteligible aliento,
como un susurro de vi-
da…
de sospecha…
de
misterio…
Y tú,
pobre marinero,
pintor apasionado,
poeta visionario y
hombre náufrago en su nada y
en su todo,
gritas como loco a
tu tripulación de colores, mos-
trando tu corazón rojo en la
palma de tus manos:
“¡Tierra a la vista!”
Y es entonces cuando has terminado
un cuadro: has fundado, capitán de
tu carabela de oro, otra colonia
más en el gran universo del espíritu.

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  • EPÍSTOLA PARA UN 28 DE OCTUBRE PRÓXIMO PASADO

    Querido amigo Luis: ya no te escribo
    sobre corbatas verdes agresivas,
    sobre mágicos árboles estáticos,
    ni sobre grises madrugadas lívidas,
    ya no busco los ecos juveniles
    ni a tiernas bestezuelas hago lírica,
    ni me demoro en el fracaso antiguo,
    ni sueño en grande cúpula francisca.

    Y si miro hacia atrás y hacia adelante
    es con la mísmida mirada mía,
    equivocada o cierta, la mirada
    que tengo, intransferible, en esta vida.

    Es con esta mirada, recorriendo
    el tiempo y el espacio, cuando vibra
    un recuerdo presente de proyectos
    y una amargura doble de colilla,
    cuando se deja ir a la mirada,
    libre por fin de apoyaduras clínicas,
    hacia una meta no determinada
    pero al fondo del Alma presentida,
    cuando se avanza de la mano de alguien
    a quien se avanza de la mano y miras
    (sólo una vez) hacia el remordimiento,
    y dices “no estoy solo”, ¡qué alegría
    y qué tristeza, Luis, la de este grito
    de reto a la lejana amanecida!

    (Por lo que ha de venir, un Himno nuevo;
    y por lo ya pasado, una Elegía).

    Madrid, 28-31 de octubre de 1970
    Javier Rubio

  • SONETO

    Escrito mientras Luis Cajal pintaba

    Duelo de sol y viento, la mañana
    detrás de los cristales sorprendida
    tiene perfil de novia ya vencida
    por siete duros besos de semana.

    Cortan silencios con la silba vana
    las turbas galloferas, y la Vida
    se repite distinta con desgana
    en pareja de Amor adormecida.

    Domingo igual, por siempre eternizado
    por el Arte que todo lo ennoblece
    cuando sus galas por el Mundo expande.

    En una habitación, lugar callado,
    bajo un pincel ya se perfila y crece
    la majestad de San Francisco el Grande.

    Madrid, 26 de mayo de 1951
    Rubio Romero

  • TIEMPOS

    Quizá serán las doce
    quizá serán las nubes
    quizá
    serán los tiempos de vivir
    o más cerca
    o más en el futuro
    del tiempo que es
    (el mismo)
    aunque a distinta hora
    quizá (las doce)
    de ayer o de mañana
    y revivir
    (pesan)
    de nuevo, y son los de
    quizá, o serán
    las doce
    (tres y media)
    del tiempo
    y de seguir
    el tiempo el pulso
    en cada tiempo muerto
    de cada uno, (doce)
    y de todos (quizá)
    serán las doce
    de ayer, hoy o mañana,
    tarde (quizá) serán
    alguna vez las doce del estornudo.

    25-26 de noviembre de 1967
    M. Rubios

  • SONETO

    El ocio en Luis Cajal rejuvenece
    antiguos ritos de color y forma.
    Con todos los pedazos de la norma
    nuevo paisaje de la tela crece.

    Azul marina nueva se estremece
    y en nueva creación vieja transforma,
    -negro, amarillo- gigantesca horma
    para sueños tan vastos él merece.

    Cuando el Tiempo, que todo lo destruye,
    ciegue sus ojos, por los cuales bebe
    en claras fuentes una luz más pura.

    Otra generación que joven fluye
    ya que su cuerpo contempla lo debe,
    por los siglos contemple su Pintura.

    30 de agosto de 1950
    Rubio Romero

  • VERSO Y REVERSO

    ¿Quién pinta con azulgrís?
    Luis.
    ¿Quién con azul abisal?
    Cajal.
    ¿Y qué hace con los azules?
    Tules.
    ¿Y con los ultramarinos?
    Vinos.
    ¿Con los azules prusianos?
    Manos.
    ¿Con los tonos azulencos?
    Cuencos.
    ¿Y con los azulidores?
    Flores.
    ¿Con azules submarinos?
    Pinos.
    ¿Y con el azul de aurora?
    Flora.
    ¿Con azules y tristezas?
    Cabezas.
    ¿Y con azul y amarillo?
    Tomillo.
    ¿Con tréboles y un azul?
    Ful.
    ¿Con lapislázuli y yedra?
    Piedra.
    ¿Con añil y aguamarinas?
    Esquinas.
    ¿Con lazulita verdosa?
    Otra cosa.
    ¿Con cerúleo perfil?
    Un atril.
    ¿Qué hará entonces Luis Cajal
    con color, pincel y tela?
    Hará azul la noche en vela
    y hará azul el bien y el mal.

    Javier Rubio Romero

  • POEMA EN FORMA DEMICROSURCO Y MADRUGADA

    Los ángeles en fuga,
    en rebeldía,
    los ángeles, hacia otra guerra,
    hacia otra
    guerra contra Dios y guerra,
    por ser
    por derrocar,
    por ocupar el puerto,
    por iniciar el ciclo, nuevamente,
    por ser, por ascender, por estar siendo
    en el escalafón, en rebeldía,
    por ocupar su puerto, en el retorno
    eterno, en rebeldía,
    los ángeles en fuga
    de un cuadro en pinceladas,
    en nervio, en discusión,
    en melodía,
    los ángeles del cuadro
    y en azules y en blancos
    hacia el retorno,
    hacia Dios,
    rebeldía,
    los ángeles en fuga de ese cuadro
    en azules
    nerviosos
    en fuga, blancos,
    en gerto, en signo, en rasgo, en fuga
    los ángeles,
    en medianoche, fuga y rebeldía.

    25 de noviembre de 1967
    M. Rubios