LOS HIJOS CALCULADOS

Los hijos calculados
en una ordenadora
en cerebro electrónico
en Ofino
papel milimetrado
en planing
ecuación
y logaritmo
en fechas
y horas
en control
del pulso y del espasmo
en quinquenios
calculado en ascensos
horas extraordinarias
en hijos potenciales
en números
en presupuesto familiar
en permiso
de verano
hijos de sábado
hijos, los hijos calculados
en esquema
los hijos de la ficha perforada
del resultado
del problema.
Del odio.

25-26 de noviembre de 1967
M. Rubios

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  • EPÍSTOLA PARA UN 28 DE OCTUBRE PRÓXIMO PASADO

    Querido amigo Luis: ya no te escribo
    sobre corbatas verdes agresivas,
    sobre mágicos árboles estáticos,
    ni sobre grises madrugadas lívidas,
    ya no busco los ecos juveniles
    ni a tiernas bestezuelas hago lírica,
    ni me demoro en el fracaso antiguo,
    ni sueño en grande cúpula francisca.

    Y si miro hacia atrás y hacia adelante
    es con la mísmida mirada mía,
    equivocada o cierta, la mirada
    que tengo, intransferible, en esta vida.

    Es con esta mirada, recorriendo
    el tiempo y el espacio, cuando vibra
    un recuerdo presente de proyectos
    y una amargura doble de colilla,
    cuando se deja ir a la mirada,
    libre por fin de apoyaduras clínicas,
    hacia una meta no determinada
    pero al fondo del Alma presentida,
    cuando se avanza de la mano de alguien
    a quien se avanza de la mano y miras
    (sólo una vez) hacia el remordimiento,
    y dices “no estoy solo”, ¡qué alegría
    y qué tristeza, Luis, la de este grito
    de reto a la lejana amanecida!

    (Por lo que ha de venir, un Himno nuevo;
    y por lo ya pasado, una Elegía).

    Madrid, 28-31 de octubre de 1970
    Javier Rubio

  • VERSO Y REVERSO

    ¿Quién pinta con azulgrís?
    Luis.
    ¿Quién con azul abisal?
    Cajal.
    ¿Y qué hace con los azules?
    Tules.
    ¿Y con los ultramarinos?
    Vinos.
    ¿Con los azules prusianos?
    Manos.
    ¿Con los tonos azulencos?
    Cuencos.
    ¿Y con los azulidores?
    Flores.
    ¿Con azules submarinos?
    Pinos.
    ¿Y con el azul de aurora?
    Flora.
    ¿Con azules y tristezas?
    Cabezas.
    ¿Y con azul y amarillo?
    Tomillo.
    ¿Con tréboles y un azul?
    Ful.
    ¿Con lapislázuli y yedra?
    Piedra.
    ¿Con añil y aguamarinas?
    Esquinas.
    ¿Con lazulita verdosa?
    Otra cosa.
    ¿Con cerúleo perfil?
    Un atril.
    ¿Qué hará entonces Luis Cajal
    con color, pincel y tela?
    Hará azul la noche en vela
    y hará azul el bien y el mal.

    Javier Rubio Romero

  • SONETO

    El ocio en Luis Cajal rejuvenece
    antiguos ritos de color y forma.
    Con todos los pedazos de la norma
    nuevo paisaje de la tela crece.

    Azul marina nueva se estremece
    y en nueva creación vieja transforma,
    -negro, amarillo- gigantesca horma
    para sueños tan vastos él merece.

    Cuando el Tiempo, que todo lo destruye,
    ciegue sus ojos, por los cuales bebe
    en claras fuentes una luz más pura.

    Otra generación que joven fluye
    ya que su cuerpo contempla lo debe,
    por los siglos contemple su Pintura.

    30 de agosto de 1950
    Rubio Romero

  • SONETO

    Escrito mientras Luis Cajal pintaba

    Duelo de sol y viento, la mañana
    detrás de los cristales sorprendida
    tiene perfil de novia ya vencida
    por siete duros besos de semana.

    Cortan silencios con la silba vana
    las turbas galloferas, y la Vida
    se repite distinta con desgana
    en pareja de Amor adormecida.

    Domingo igual, por siempre eternizado
    por el Arte que todo lo ennoblece
    cuando sus galas por el Mundo expande.

    En una habitación, lugar callado,
    bajo un pincel ya se perfila y crece
    la majestad de San Francisco el Grande.

    Madrid, 26 de mayo de 1951
    Rubio Romero

  • LUISCAJALLUIS

    Se había detenido una mañana
    a la orilla del agua
    y fue cerrando lentamente los ojos mientras el mundo
    se desnudaba.
    Luego vino la luna y todo eso, y el movimiento y la
    llama,
    y los rojos del tiempo y la oscuridad de la crisálida;
    pero él había asistido ya en su jornada,
    única y mágica,
    a las bodas de la luz con la luz, del sueño con el sueño,
    de la nevada con la nevada.
    Todo podía ser así, todo era así cuando se amaba,
    cuando la mano acariciante era tan justa como la piel
    acariciada.
    Cuando el dorso de las palomas, y el cuello de las frutas,
    y la serenidad de la flor en la cabeza enamorada,
    y más aún, más aún, la cal de los floreros, y las mejillas
    del aire, y las frentes de las casas
    arracimadas
    daban
    un paso no probado, irrumpían con alas,
    más aún, más aún, con sedas que se complacían
    en su alucinante trama…
    Pero cuando un vientre es un lago y sentimos que su azul
    no se acaba
    en los senos de la mujer ni en la mirada
    de la jarra,
    ni en el azul mismo del dios-doncel-dador de los azules
    que se muere besando a flor de piel los labios de
    los malvas,
    sabemos que hay alguien que mira, y nos lo cuenta, y sin
    avergonzamos nos lo canta.
    Y vemos que nace el niño del niño, y la gracia de la
    gracia,
    y nos acordamos de que un día el día se alzaba
    viendo a un hombre en la orilla de un río
    que cerraba los ojos para no ver que el mundo estaba
    mal vestido;
    después llegó el fuego del sol y el vestigio
    de la sangre, y la sombra de los abismos;
    pero él había asistido,
    en su día translúcido y distinto
    al amor de lo blanco con lo blanco, del misterio con
    el misterio, de lo nítido con lo nítido.
    Todo tenía que ser así, todo era así, cuando los hilos
    que tiende el pecho hacia otro pecho son de manera
    amante recibidos,
    cuando los dedos al alojarse en otros dedos se sienten
    a ellos mismos,
    y más aún, más aún, con tiempo que se adelantan a su
    complicado solsticio…
    Pero cuando un vientre es esa música que un brazo apaga
    y no interrumpe su ritmo,
    ni siquiera en la mujer sin pies que sostiene un libro,
    ni en ojos de la lámpara, ni en el azul mismo
    del dador-doncel-dios que los azules que deja su reinado
    a la puerta de los malvas perdidos,
    ya sabemos que hay alguien que dice lo casi nunca dicho,
    y parece un niño dando envidia a otro niño,
    yendo de lo vivo a lo pintado y de lo pintado a lo
    vivo…
    Es cuando recordamos que una mañana alguien se había
    detenido…

    José García Nieto
    De la Real Academia Española

  • POEMA EN FORMA DEMICROSURCO Y MADRUGADA

    Los ángeles en fuga,
    en rebeldía,
    los ángeles, hacia otra guerra,
    hacia otra
    guerra contra Dios y guerra,
    por ser
    por derrocar,
    por ocupar el puerto,
    por iniciar el ciclo, nuevamente,
    por ser, por ascender, por estar siendo
    en el escalafón, en rebeldía,
    por ocupar su puerto, en el retorno
    eterno, en rebeldía,
    los ángeles en fuga
    de un cuadro en pinceladas,
    en nervio, en discusión,
    en melodía,
    los ángeles del cuadro
    y en azules y en blancos
    hacia el retorno,
    hacia Dios,
    rebeldía,
    los ángeles en fuga de ese cuadro
    en azules
    nerviosos
    en fuga, blancos,
    en gerto, en signo, en rasgo, en fuga
    los ángeles,
    en medianoche, fuga y rebeldía.

    25 de noviembre de 1967
    M. Rubios